22.5.10

De personajes extravagantes

Theresa Lavergne ha vuelto a salir de casa sin las malditas llaves. Siempre lo hace. Se ha visto obligada a cambiar la cerradura cinco veces ya. ¡Cinco! Definitivamente, ha comenzado a odiar a los jodidos cerrajeros, que a este paso, se harán multimillonarios a su costa. Con lo que se ha gastado podría haberse comprado una puerta nueva y cambiar, de una vez, esa tan cutre y fea. Pero en el fondo, a Lavergne no le importa gastarse, de vez en cuando, unos cuantos cientos de dólares en cerraduras y juegos de llaves. No le importa porque, Russel Shelton, que es su vecino y un sujeto digno de un estudio intensivo, la deja pasar las noches en su pequeño apartamento, ese que huele a porros y de más drogas no identificables por el olfato humano. En ocasiones, Theresa Lavergne ha llevado incienso y velas aromáticas para camuflar el olor de la marihuana y, Russel Shelton, que es un tipo comprensivo, ha acabado por adaptarse a las manías tan raras de Theresa, esa chica estrambótica como ninguna y de personalidad socialmente incomprendida. No obstante, y a pesar de ser de caracteres totalmente dispares, ambos han aprendido a soportarse e, incluso, han desarrollado una inusitada amistad. O al menos, algo por el estilo. Aunque… todavía no han aceptado que se necesitan el uno al otro para no hundirse en ese asqueroso pozo de mierda que amenaza con integrarlos, de una puta vez, en el club de las marionetas deshumanizadas.

"Por tu sonrisa tan rara"

5 comentarios:

Nicir dijo...

Terminaran por darse cuenta :)

Polen Movement dijo...

me encanta me encanta... te sigo también!
por cierto tu imagen de entrada es genial, de esas q no se olvidan!

Smily dijo...

Más les vale darse cuenta...
Gran texto!

Nerea dijo...

Madre mia como impresiona la foto del blog! Un besazo y te sigo :)

DCía dijo...

me encanta :)
ya se daran cuenta tiempo al tiempo...

Besos ;)